9/03/2017

Una reflexión



Hay algo que llevo pensando desde hace bastante tiempo y es que qué triste es la vida de la mayoría de los artistas.
Quiero rectificar: la mayoría de las personas que ofrecen algo grande al mundo, porque no solo pasa en el ámbito de las artes. Dedicas tiempo de tu vida, años, o ella entera para algo que disfrutarán los demás a cambio de quién sabe qué -tal vez del sentido común que nos falta-. Bueno, me he metido en el saco sin siquiera merecerlo, pero creo que bien me entendéis. En fin, a lo que quería llegar es: ¿por qué hacer todo eso?
Pues la respuesta no la sé. Y si te esperabas que la desvelase, mucha confianza debes de tener en mí. Algunos supongo que por bondad, otros por reconocimiento o fama... Y después están los que lo hacen por ambición; pero no ambición en su connotación más negativa, sino en la de demostrarse a sí mismos que pueden hacerlo y en la de poder sentir que han usado su vida en lo que ellos deciden, aunque eso implique no tener precisamente facilidades.
Si lo piensas bien, menuda gilipollez es, ¿no? Gastar tu vida y tus esfuerzos por pura ambición es como hacerlo a cambio de aire (y teniendo en cuenta que de momento es gratis, es como decir a cambio de nada). Sin embargo, yo, con mi mentalidad escasa de sentido común, creo que en el fondo no es así: sentir que que eres útil, aunque no te den el reconocimiento que le dan a otros por hacer una miseria -o directamente hacer cosas horribles como establecer una dictadura y llevar a cabo una masacre de inocentes-, es maravilloso.
No voy a mentir, de aire -qué pesado soy con el aire- no se vive, y ya no me refiero solo a los medios necesarios para sobrevivir, sino a mantener vivo el espíritu para continuar. Porque por muy bonito y romántico que quede decir "yo me esfuerzo por los demás y por alcanzar mis objetivos aunque ninguno de estos apoye lo que hago", hay momentos en los que eso sabe a poco, en los que necesitas un empujón más, una guinda a mayores del pastel que es el logro de lo que ansías. Vamos, un poco de reconocimiento y ayuda, para dejarse de metáforas.
Y ese es el problema, porque la mayoría de esta clase de gente no tiene la suerte de recibir esas cosas a cambio de su trabajo y se come los mocos. Considero que esto es un hermoso ejemplo de lo que es el mundo y lo poco que hacemos por arreglar sus defectos, porque -no nos mintamos- en el fondo no es tan complicado moldearlo para que quede realmente bonito (aunque nos convenzamos de lo contrario para no sentirnos mal con nosotros mismos).
Y con esto y una rosquilla, chao~

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